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 Asunto: Mis vivencias (IV)
NotaPublicado: Jue Dic 01, 2005 1:39 pm 
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Registrado: Mié Oct 26, 2005 1:57 am
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Ubicación: España
Después de la breve pero placentera orquesta sinfónica, sobre las 12:00 ó la 1:00 (más seguro) por las ganas de comer... me despierta un toc-toc en la puerta.

Telarañas en los ojos... resaca... Toc-Toc... ¿Dónde estoy? ...
Me levanto y abro la puerta... ¡Yo no fui!... Lo juro... espeso, muy espeso.
La claridad y la luz de golpe me ciegan; enfoco la vista y acierto a distinguir una chica mulata uniformada con sábanas y toallas en el regazo...

¡Es que tengo que hacerla la habitación!... ¡Já!

Despierto de golpe. Le digo que pase y me voy para la ducha pensando que no entiendo nada; mi colega de alcoba no está, sospecho que se está desayunando o comiendo, sin decirme nada; y yo con este marrón.

Desde el baño la oigo por la habitación, trajinando, refunfuñando... Igualito que mi madre.
¡Que horas son estas que tengo que hacer la cama y la habitación! y todo lo que te dicen las madres los domingos por la mañana...
¡Joder! Que me eche la bronca mi madre... vale, lo entiendo, pero que me eche la bronca una mujer que no conozco de nada, es distinto.

Pero que remedio, respiro hondo pensando que tengo un día o mejor dicho medio día para disfrutar de este Paraíso.

Ducha refrescante... salada pero refrescante. Me afeito a cuchilla pura y dura, sin espuma, que aquí no sirve de nada, y salgo, con la toalla, y allí está, no se va...
Me está colocando la ropa en el armario... ¡que manía de colocar todo lo que está bien descolocado!... igualito que mi madre.
No digo nada, me callo y la dejo hacer.

Entablo conversación mientras me visto:
Que recién la han contratado en el Hotel, que cuanto ganas (10.000 ecv), con qué contrato (sin contrato, está a prueba), ¿que tienes que hacer? (cuatro Bungalows), ¿Tienes seguro? (le retienen 1.000 ecv)... Me comenta que me puede lavar y planchar la ropa, las camisas... que por poco dinero...
Que tiene una niña de dos años, que no tiene marido, me enseña la foto de su hija para chantajearme, y lo consigue
¿Quien se puede negar ante estos ojazos? los de la niña digo.
Le doy la ropa para lavar y planchar; por unos cuantos escudos.
Me gusta la “iniciativa privada” de esta chica. De todas maneras me quedo pensando, mosqueado, ¿y si la foto no es de su hija? ¿y si no tiene hija?...
Perfecto, no tengo queja. No sé si lo hace en el Hotel o en su casa, pero las camisas impecables y en mi habitación todos los días.

Me acerco a la piscina, a desayunar, y allí están, a la hora de comer, los muy “cabritos”... sesteando al sol... como lagartos...
¿Qué hiciste?
¿Dónde?
¿Con quien?
Juro que no hice nada en particular, les cuento un poco,solo hice... solo estuve...
Solo estuve, disfrutando, como un loco.
Me hago un bocadillo de “pan” con fiambre de no sé qué, y un litro de zumo...

Y salimos otra vez de vuelta caminando para Santa María, con idea de alquilar un “Todo terreno”... ¡por fin!
Estoy arto de caminar, quiero más, necesito más...
Alquilamos un “Galloper”, grande, caro, muy caro, es igual; total entre cuatro; en Avis; lo que digo, muy caro.

Lo conduzco yo, le doy caña, después de repostar y mirar el agua (más importante que el combustible) le doy caña para llegar a la capital a la hora de comer.

Espargos. La capital de la isla.
No llegamos a ella, no me dejan... que si a la noche tendremos tiempo.
Pasado el aeropuerto a la izquierda, a ¡Palmeira! A comer a un italiano...
A tumba abierta, sin Guardia Civil de Tráfico, bajando de Espargos, me dicen que queda a la derecha una de las residencias oficiales del presidente de la república... un chalet normalito en España, con unos árboles y un poco de verde con un muro de cierre. En un “pis pas” entramos en Palmeira...

Según se entra en el pueblo y a mano izquierda está el restaurante Da Romano.

Hambre, ¡coño! tengo hambre; pasta, mucha pasta con tomate y un poquito de carne y salchichas; está buenísima.
Me cuentan la historia de este hombre italiano, (Que si tiene otro restaurante en el continente, en África; que va y viene; que una mujer allá, que otra aquí; y yo pienso que si no dejaría otra en Italia). Bueno, es igual, me lo creo todo... pero...

¡No tiene buen vino!, buena pasta y mal vino no es un binomio saludable.
Le prometo una botella de buen vino para mi próxima visita y me la acepta, el muy cabrito. Juro que al año siguiente le llevé una botella de Rivera del Duero, Reserva, solo para sus ojos y su boca, (le podéis preguntar), ¡seguro que se acuerda!...
¡Que buenos estaban los chupitos de “grappa”! Gracias Sr. Romano.
Buen hombre el Sr. Romano. Si señor.

Calmados, mucho más calmados... recorremos a pié Palmeira, su puerto; al otro lado de la bahía los depósitos de la Shell, ¡que feos se ven!, pero en el fondo dan como tranquilidad. Aquí llegan las mercancías por barco a la isla, contenedores de 20 pies máximo. Pequeño pueblo, tranquilo, muy distinto a Santa María de noche. Bonito.

Salimos de Palmeira y tomamos una pista o camino a la izquierda, para visitar el tan renombrado lugar de “Buracona”.
Casi campo a través, camino de cabras, por fin llegamos; la digestión bien agitada, no mezclada.

Cámara al hombro y andando rocas abajo. El lugar me recuerda mucho a las costas de mi Galicia...
Pero que queréis que os diga, esperaba más.
Si, bonito, marea baja, entramos abajo, en la cueva piscina, si...
El Mar es precioso, está fuerte, bravo... como en mi tierra.
El lugar está lleno de coches y gente, todos embobados, sacando fotos, extasiados... mirando al Mar.

Me reafirmo en lo de antes. No dejéis de visitar las costas de mi tierra.

Un rato de tranquilidad y unos cigarros y decidimos tomar rumbo al Norte de la isla, hacia el Faro de Fiúra en Punta Norte.

Atravesamos un gran llano o sabana, que en época de lluvias debe ser un precioso pastizal.
Se me vienen a la mente los grandes raids africanos y sin compasión del T.T. ni de mis compañeros, meto el pié derecho a fondo, me agarro fuerte al volante y disfruto con saltos, cruzadas, derrapando y trazando al límite, jeje, (la próxima vez vuelvo solo), al fin me tranquilizo; bueno mejor dicho me parece oír una vocecilla procedente del asiento de atrás que me dice que o paro o me “pota” en el cogote, pues eso, que me tranquilizo, y disfruto de la tremenda cantidad de polvo que he levantado. ¡Bestial!

Cuando el polvo se asienta disfrutamos del paisaje.
Allá al fondo en el horizonte, se divisa una dehesa de arbolitos que parece que se mueven.
¡No!
Ya me parecía, son bacas, lo que se mueven son bacas, bueno baquitas, en tamaño proporcional con los arbolitos.
Pienso que la Naturaleza es muy savia; si las bacas fueran grandes no se podrían poner a la sombra de los arbolitos. Adaptación al medio. Juro que esta estupidez fue lo que pensé cuando vi esta estampa.
Antonio Jorge, el batukeiro del Funana que nos acompaña, me dice que a esta zona le llaman Terra Boa.
Lo que yo digo, tierra buena si llueve.

Más allá la silueta de un monte cónico, piramidal, perfecto, El monte Grande; en el mapa dice que está al Norte, muy cerca de Punta Norte, calculo seis o siete Km. en línea recta, y en línea recta nos dirigimos hacia él.
Llegados a su altura encoje de tamaño, bueno, que no es tan alto (406 m.), no se por que mi retina quería reflejar la imagen de la sabana africana con el Kilimanjaro al fondo... ¿serán espejismos?

Pongo rumbo a Punta Norte y casi sin darme cuenta el paisaje va cambiando, poco a poco se vuelve árido, áspero, piedra pómez, volcánico, piedrasy rocas que casi no las puedo sortear con el coche. Me paro y me subo al techo, cerca se adivina un “camino”, lo alcanzo y sigo hacia el Norte, hacia el Mar. Paisaje totalmente lunar, o mejor, marciano, por el color marrón rojizo del suelo y las piedras.

Es increíble, en apenas unos kilómetros me parece haber cambiado de País, ¡que digo de País!, ¡de Planeta!

Y por fin el Mar, la Mar.

¡Que tremendo contraste! Acojonante... rocas marcianas y el Mar.
El Mar abierto inmenso, agitado, enfadado, fuerza dos o tres, buenas olas, peleándose con la línea de la costa, con las piedras, con la Tierra, como queriendo recuperar con paciencia sus dominios tiempo atrás invadidos por el fondo marino.
La tierra empuja el Mar y el Mar empuja la Tierra.
Pienso que me gustaría estar aquí el día que se cierre el ciclo.

Impresionante...

Este contraste de Mar azul, espuma blanca y rocas negruzcas y rojizas...
Mar brava y tierra árida...
Repito... ¡Impresionante!
Es una imagen que no olvidaré nunca.

Iba a continuar con el relato... pero prefiero quedarme aquí sentado, fumando un "Ducados", mirando las fotos en la pantalla, disfrutando del momento y del viento en la cara.


Continuará...


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