Cape Verde Islands

Thursday 19.09.2019

 
 
Buscar temas sin respuesta | Ver temas activos

Nuevo tema Responder al tema  [ 3 mensajes ] 
Autor Mensaje
 Asunto: La historia del gato
NotaPublicado: Vie May 27, 2005 8:21 pm 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: Lun Mar 28, 2005 12:29 pm
Mensajes: 84
Ubicación: Cabo Verde
Pasábamos unos días en Ponta do Sol, al sur de la barrancosa isla vecina de Santo Antao. Un fascinante pueblo de pescadores donde el sol sale y se pone siempre por el mar. En un día despejado mires a donde mires todo deslumbra. Después del ocaso el cielo se convierte en un lugar muy especial. La Diosa Natura va corriendo una cortina de oscuridad lateralmente, muy despacio. Así ocurre que si miras hacia arriba con el mar de frente, en el extremo izquierdo del firmamento todo es claridad y luz, mientras en el derecho es noche cerrada y se divisan multitud de radiantes estrellas. Una extensa gama de negros, blancos y azules van cambiando el color de algunos jirones de nubes, que parecen regocijarse en este caótico y encantador juego cromático. Es un espectáculo que cautiva los sentidos.

Una mañana estaba asomado al balcón del cuarto que habíamos alquilado. En la calle, unos niños rodeaban a un gatito que apenas contaba con unos días de vida. Lo acercaban a un perro que lo olisqueaba curioso para inmediatamente retroceder presa de la inseguridad. Los críos reían al verlo asustado. El gato maullaba constantemente, abriendo mucho la boca. Seguro que estaba muerto de hambre, al igual que la mayoría de animales en este país. Sus calles están pobladas de canes famélicos, que encuentran en la cópula su único divertimiento y es así que cada vez son más. Cuando no copulan, ladran y ladran, como si reclamaran su derecho a tener mejor suerte. Se dice que en Praia, la capital, perros, gatos, gallinas y vacas se pelean a diario por comer de la basura.

Un rato después bajé a la calle. Me sentía totalmente relajado, parado en el tramo inicial de la larga escalera que bajaba hasta el mar. Noté algo en los pies, oí un gemido y allí estaba aquel minino, temblando y maullando sin cesar, buscando un poco de calor entre mis tobillos. Lo recogí y lo alcé. Cabía dentro de mi mano. No tenía muy buen aspecto. Estaba tan sucio como los puercos que habitan las inmundas pocilgas que ocupan la calle más maloliente de todo el pueblo, de camino a las afueras. Aún así, se le adivinaba bajo esa capa de mugre un bonito pelaje gris oscuro. Tenía los ojos plenamente cubiertos por dos verdosas costras de legañas. Ni siquiera podía abrirlos. La barriga hinchada de forma notable, tal vez por falta de nutrición. Me producía cierto espanto, era igualito que un gremlin. Lo dejé de nuevo en el suelo, algo impresionado y triste por su lamentable estado. Seguí mi camino hacia la punta de un risco sobre el mar, al que le había cogido una estima especial. Desde allí observaba boquiabierto los surrealistas paisajes de nubes siempre cambiantes, los abruptos acantilados de piedra volcánica precipitándose sobre el mar, ese mar extraordinariamente bravo arribando continuamente a la costa en un sinfín de olas espumosas que producían un sonido constante, apenas invariable, estrellándose con tanta violencia contra las rocas, que meses atrás tiraron abajo un consistente dique de piedra de varios metros de grosor. Ese indomable mar hace que los pescadores lo piensen dos veces antes de hacerse a la mar. También porque viven al día, así que si tienen comida para hoy, la pereza –y en cierto modo la lógica- les vence y prefieren quedarse en tierra firme tomando un aguardiente, o charlando con los amigos. Simplemente viviendo.

Allí sobre el mar, trataba de sumirme en un dulce estado contemplativo, abstraerme de todo, incluso de las risas de los inagotables niños que jugaban allí abajo en una de las múltiples piscinas naturales que se habían formado en antiquísimas erupciones volcánicas. Pero aquel sonido agudo y repetitivo no me lo permitía. Era el gato que maullaba, causándome un gran dolor en el alma. La idea me sobrevino de repente, como una descarga eléctrica en mi cabeza. “¿Y si me lo quedo?”. Y yo mismo me respondí “Imposible. Incluso soy alérgico”. Y sonreí porque sabía que ya no había vuelta atrás. La vida, el único milagro verdadero. Y yo podía contribuir a él. Así que fui en busca del pequeñín, que estaba en el mismo sitio, con la boca tan abierta y los ojos tan cerrados, protestando al mundo por su fastidiosa suerte. Lo recogí decididamente y lo subí al cuarto. Gemía sin cesar, con una especie de maullidos a medio terminar que encogían un poco el corazón. No obstante, me embargaba cierta sensación de poder. El semblante serio, el alma contenta. “No te preocupes más, tranquilízate”, le dije. “Vamos a conseguir que vivas”. Me dirigí a una mercearía a comprar leche. Es sorprendente como cambia el concepto de estos establecimientos de una isla a otra. En Mindelo una mercearía es un antro sucio y hediondo, en el cual venden latas de garbanzos, algún que otro zumo y grogue, que es el aguardiente local. Éste es sin duda el producto estrella, así que normalmente está lleno de borrachos. En Ponta d´ Sol las mercearías están arregladas y limpias y recuerdan más a un colmado. Aunque la variedad y cantidad de productos son muy escasas. Los estantes tristemente vacíos: seis tetra-briks de leche, seis botellas de zumo, otras tantas de grogue, un par de cajas con verduras y hortalizas y cuatro cosas más. Más que una tienda parece el stand de una feria. La razón es que aquí todo es caro en exceso para los caboverdianos, excepto el pescado que sacan del mar. Compré un litro de leche a precio europeo y regresé en busca de mi recién adoptado amigo. No sabía por donde empezar, pero su extrema suciedad no dejaba lugar a dudas, lo primero era lavarlo. Me dirigí al lavamanos y, secundando la encantadora ilógica que reina en este país, de ambos grifos salía agua hirviendo. Probé fortuna en la bañera y ahí conseguí un nimio hilillo de agua fría, de modo que no había manera de regularla con la caliente. Preparé una solución jabonosa y comencé a frotarlo. Parecía que el minino regresara de unas maniobras militares. Un espeso caldo negruzco resbalaba de su cuerpo espesando el agua y desapareciendo lentamente por el desagüe. Ni siquiera se quejaba, era demasiado pequeño para saber que no le gustaban los baños. Recuerdo que mi madre lavaba a nuestro gato. A ella no le servía eso de que se lavan solos y en seco. Ponía un barreño con agua templada en el suelo y al animal, haciendo honor a su naturaleza, le perdía la curiosidad y empezaba a dar vueltas alrededor. Cuando ella veía claro que ya se había familiarizado con ello lo agarraba por el pescuezo y listo. Minutos después el felino lucía un pelo limpio y brillante, aunque su cara reflejaba desconcierto y confusión, como si se dijera a sí mismo “¡Cómo puedo ser tan estúpido!”. Empecé a aclararle y eso no le gustó. Sus inexpertas patitas se movían a toda prisa procurando escalar la lisa superficie de la bañera. Temblaba como un condenado y llegué a temer por su vida, así que lo saqué al balcón para que le diera el sol mientras le ayudaba a secarse con una toalla. Entonces las vi. Multitud de pulgas recorrían su cuerpo ocultándose entre su ahora reluciente pelo. Le saqué más de veinte, pero a medida que se iba secando la tarea se hacía más y más difícil. Decidí dejarlo para más adelante. Darle de comer fue también una pequeña odisea. Le puse leche en un cenicero y le forcé a meter la cabeza. No la tomaba. Sólo relamía un poco la que le había quedado en los bigotes. Improvisé un biberón vaciando y enjuagando un bote pequeño de elixir bucal. Leche con sabor a menta. No había manera. Lo rechazaba. Armado de paciencia y multiplicando las tentativas a lo largo del día conseguí que ingiriera una cantidad pequeña pero considerable.

Esa noche Vera, una italiana que vive allí, me dijo que si su madre lo había abandonado seguramente era por que estaba enfermo o algún otro motivo, que tal es su selección natural, no desperdiciar su leche para un retoño sin futuro. Vera es la directora del jardín de infancia del pueblo. Otra europea chiflada trabajando en esta dura y maravillosa tierra, a miles de kilómetros de su país. Esa mañana habíamos visitado la guardería. El menú del día era canja, que es la teórica sopa de pobre a base de “galinha”, fideos, verduras y hortalizas; muy completa y nutritiva. Y de postre banana, la fruta del país por excelencia y abundancia. Los niños se portaban más o menos bien, se entretenían en el suelo o en las mesas con diversos juguetes, otros se tiraban de los pelos, otros hacían puzzles. Todo el material didáctico y lúdico proviene de donaciones completamente desinteresadas y, dada su corta esperanza de vida en manos de los críos, Vera nos explicó que la búsqueda de donantes nunca cesa. Otro dato curioso de este país es que la falta de recintos escolares en conjunto con la baja calidad de las camisinhas o preservativos y, en consecuencia, el alto índice de natalidad obliga a que niños y adolescentes vayan a la escuela o al instituto en diferentes turnos y no a tiempo completo. Es un problema serio, porque si ves un niño en la calle, no puedes saber si debería o no estar en clase.

Al día siguiente el gato parecía estar algo mejor. Dormía mucho y cada vez comía un poco más. Le había preparado una confortable alcoba con una caja de cartón y un pareo. Bajé a la calle y lo llevé conmigo. Quería tenerlo cerca. Se creó una gran expectación. Los niños reían al ver el biberón y me trajeron varias crías para que las alimentara. Lo hice encantado. Cuando les dije que me lo iba a llevar a Mindelo, la gran ciudad, intentaron cargarme con unos cuantos más, incluso un listillo quería que le comprara una pareja que eran suyos. Monísimos. Me negué, lógicamente. Con uno ya tenía bastante, aunque un rato después tuve que girar la cabeza para no ver como se divertían tirando piedras a los indefensos mininos.

Después un hombre levantó el mío en alto, le miró en la entrepierna y me dijo “mach”. Así que sabiendo que era macho había llegado el momento de ponerle un nombre. Y ése iba a ser Jaton. El día anterior había conocido a un tal Jaton, un bebe de cuatro meses. Bocabajo en la cama levantaba medio cuerpo al tiempo que lloraba y gritaba furioso. Le tendí una mano, tenía una fuerza tan extraordinaria que lograba levantarse por completo, aunque luego las piernas no le respondían. Me miraba fijamente con sus grandes ojos mientras berreaba como un poseso. Yo no podía hacer otra cosa que reír a carcajadas, un tanto sorprendido. Ver a su madre darle de mamar era un impactante show. Allí tirado en la cama se agarraba a la teta como podía y ella no tenía demasiado cuidado con él, aunque le miraba y le sonreía plena de amor. Así fue que decidí adoptar ese nombre para el gato. El nombre de alguien que se aferraba a la vida de esa manera era perfecto para un animal que no tenía su futuro nada claro. Aún así, me preguntaba de donde provenía ese nombre tan extraño. Semanas después me enteré. Resulta que aquí está de moda ahora poner nombres a los niños sacados de películas, telenovelas y otros medios del exterior. Pero en algunos casos los confunden porque los oyen mal o porque están un poco flojitos en el tema del inglés. Y así sucede que están inventando una nueva a la par que original onomástica en el país. Y la solución del acertijo: ese nombre Jaton [yeiton], no es otra cosa que una libre interpretación de Jason. Fuerte, ¿no?.

Dos días después llevé el gato de regreso al que iba a ser su nuevo hogar. Lo subí al barco furtivamente, dentro de su caja. No me seducía la idea de que viajara reglamentariamente en la bodega con aquellas cabras, gallinas, cerdos y vacas. Cualquiera se podía zampar a mi pequeñín. Una vez en casa, preparé una solución jabonosa con un poco de insecticida y terminé con las pulgas rotunda y definitivamente. En dos días ya devoraba el pescado, aunque tardé una semana en solucionarle un grave problema de estreñimiento. Con paciencia y una cantidad considerable de aceite de oliva portugués lo conseguí. Ahora está estupendo, aunque sospecho que es un minino un poco limitadito. Entre otras trato de enseñarle a limpiarse las legañas o a que haga sus necesidades en su sitio y parece que no aprende ni a tiros. Pero jugamos mucho y nos hace reír y a él se le ve muy feliz. Y aunque de vez en cuando me pican los ojos por causa de la maldita alergia le miro y sonrío sin poder evitarlo. Me hace sentir muy bien.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Sab May 28, 2005 12:26 am 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: Lun Ene 19, 2004 11:39 pm
Mensajes: 338
Ubicación:
Pues que te voy a decir Fermín, reflejas la vida, costumbres, comportamientos, miserias y grandezas de una gente sin igual, que te han robado el corazón y eso se nota.
La historia del minino, no es más que el soporte de todo lo que acabo de referir. Ya ves, lo que se dice una alergia, pero buena.
El nombre de Jasón (historia de los argonautas, que para esos mares también pega bastante), es original y la traducción a Jaton, pues tiene su encanto. Fíjate qué manera de evolucionar el idioma.
Bueno, larga vida a tu gatito, y para ti un fuerte abrazo.
Gracias por la narración, como siempre exquisita.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: Lun May 30, 2005 4:40 pm 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: Lun Nov 25, 2002 7:40 am
Mensajes: 131
Ubicación: España
Epa Fermin, eres un maquina. Menuda historia mas maja ha salido del "me encontre un gato y me lo quede", cuando escribas tu primer libro, por favor hazmelo saber, solo espero q verse sobre tus avatares por esa fabulosa tierra. Jejeje yo tambien soy alergico a los mininos, q mal lo paso....Cuidate. Ya estan tus fotos con los delfines colgadas, eso significa q andas por la madre patria? Lo dicho a cuidarse, tchau....


kaixo


Arriba
 Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 3 mensajes ] 


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puedes abrir nuevos temas en este Foro
No puedes responder a temas en este Foro
No puedes editar tus mensajes en este Foro
No puedes borrar tus mensajes en este Foro
No puedes enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a: